Suena un poco melancólico, pero es verdad, esto ha sido como un paréntesis, una dosis de irrealidad, una "isla" solíamos decir, verdad? Bueno, como toda isla, hay mar por delante y mar por detrás y mañana nos toca de nuevo ponernos los bañadores, o quizás sería más acertado decir que toca ponerse el traje de bucanero y el cuchillo de nuevo a los dientes.
Desde la cama del hotel, a las 12 de la noche hora local , 7am en madrid, resulta muy muy raro que mañana volemos de vuelta a Madrid y todavía me resulta más raro currar el lunes, ordinario incluso. Pero sí, han sido días intensos y tranquilos a la vez, con mucho muhco sol y con mucha mucha agua en diferentes estados continuamente y con diferentes salinidades. Los dos últimos días se resumen en playa y tumbona, algún que otro paseo por la orillita viendo a las hordas de americanos con sus vasos largos que no sé si les viene de serie con su billete o qué, sus bailes del "culopo" (culopolla) y sus cuerpos megahormonados gracias a esa leche con 200 tipos diferentes de proteinas.
Nos hemos reido, eso sí, bastante. Alex lo ha hecho hoy, pero el resto tocamos el final del viaje mañana; nos esperan muchas horas de viaje, no puedo esperar a repetir ese momento de nuevo con Airmexico. Me quedo con todo de este viaje, me quedo con el color del mar, con la sonrisa de mi amiga, con reencontrarme con mis amigos fuera de Donosti, con avanzar, con haber visto una cultura que sólo la conocía de leerla, con el picante, y por supuesto con el cuitlacoche. Me quedo con la sensación de que me dejo demasiadas cosas de Mexico, que lo que he visto es un resquicio de lo que es esto, de entrar más en contacto con la realidad mejicana, con los pueblos del sur, con los de la costa oeste, pero diez días daban para lo que daban y han sido geniales, así que está claro, tendré que volver.
Volumen a tope..... ¡¡¡ Y VIVA MÉJICOOOOO CABRONEEES !!!!!
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